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Un vistazo a la prehistoria y los inicios de la publicidad moderna

Seguramente habrás escuchado que “todo el mundo se vende”, “que todos tenemos un precio” o “hay que saber venderse”.

Tomándolo así, de tajo, cada una de estas frases suena un tanto ruda. Lo interesante es que al analizarlas con cuidado, podemos deducir que, efectivamente, todos y cada uno nos vendemos.

Habrá quien se venda mejor que otros, pero todos lo hacemos.

Lo vemos desde los bebés. Cuando un niño, con sus grandes ojos o a través de su llanto, se vende y dice lo que quiere, ya es cuestión de nosotros si “caemos en su venta”.

Y es mucho más claro cuando se sale a pedir un empleo, el curriculum vitae es precisamente nuestra carta de presentación y la entrevista es la forma en la cual nos “vendemos”. Es así que nos asignan un salario.

Todo esto pudiera parecer muy frío, mas es la pura realidad, por lo que la publicidad viene entonces ligada a nuestra historia desde que aparecimos en la tierra.

Si asumimos los distintos puntos de vista, podemos analizar el recorrido histórico de la publicidad en cuatro etapas: la prehistoria de la publicidad, la del Mundo Antiguo al siglo XV; durante sus primeros pasos en el XVI al XVIII y su crecimiento durante el XIX y hasta la década de los cuarenta; cuando llega a su etapa de desarrollo y perfeccionamiento, a partir de los años cincuenta hasta la actualidad.

Buscar el lugar que ha tenido la publicidad a lo largo de estas etapas supone un paseo por los grandes cambios de la historia, del tiempo, pasajes por la intrahistoria, hasta tocar la vida de la gente con los nuevos estilos vertiginosos de vida.

Revisando entonces un poco sobre la prehistoria de la publicidad, esto nos lleva a los mundos antiguo y feudal, donde en aquellos tiempos los reclamos orales y escritos formaban parte de un sistema social basado en la esclavitud y el vasallaje.

Como en cada época, la sociedad y la economía explican tanto la forma de comunicarse como los soportes utilizados para informar y persuadir. Incluso en un sistema autárquico, agrícola y de subsistencia, en donde los mercados exteriores apenas daban luces y donde la lucha diaria consistía en cubrir las necesidades básicas; aun en esas épocas, las personas encontraban la forma de reclamar la atención sobre lo que les interesaba dar a conocer.

Esto lo podían hacer gritando y señalando en las calles, en aquellos incipientes mercados locales, en lo que podemos considerar las primeras tiendas y en las ferias anuales, sí… todo un entorno de publicidad urbana se extendía alrededor en esa época.

Y como en todo avance, llegamos al siglo XIX, cuando se abre un tiempo de cambios y agitación promovido por la Revolución Industrial, en donde todos los cimientos que parecían inamovibles empiezan a cambiar.

Una época en que se hablaba de liberalismo económico, con un juego de la oferta y la demanda, con el  nacimiento de grandes empresas, una creciente sociedad de clases, con una ampliación de mercados, exposiciones universales, productos financieros, con jugadores minoristas y mayoristas.

Donde el romanticismo, imperialismo, realismo, crisis, movimientos sociales, nuevos países, lucha por derechos fundamentales, valores distintos… todo por un afán de progreso.

Es aquí donde la evolución de la actividad económica y los visos del espíritu capitalista fueron condiciones más que propicias para desarrollar lo que hoy llamamos publicidad, siendo sus bases que soportan su desarrollo las siguientes:

  • Un aumento de la producción, donde se plantea la necesidad de activar la demanda y de diferenciar y hacer valer los productos.
  • El desarrollo de los medios de comunicación, lo que hace posible la difusión masiva de los mensajes.
  • Una lucha por el derecho a la libertad de expresión, en la que posee un gran valor la pluralidad de medios informativos.
  • Se configura la base de la profesión publicitaria, en donde se crean las estructuras necesarias y se desarrollan técnicas que permitan mejorar el proceso de creación y difusión de las campañas publicitarias para asegurar al máximo el logro de los objetivos de los anunciantes.